Medio Ambiente

Cambio climático, desertificación, biodiversidad, protección de la capa de ozono, uso y manejo del agua, protección de flora y fauna silvestre, movimientos transfronterizos de desechos peligrosos, deterioro de bosques y humedales, entre otros, constituyen algunos de los grandes desafíos que enfrentan las sociedades hoy en día. Los impactos de estos fenómenos condicionan las posibilidades de desarrollo de los países y afectan la calidad de vida de sus ciudadanos. Por ello, la protección del ambiente y el uso sustentable de los recursos naturales son elementos centrales en los planes de desarrollo y de las políticas públicas en general.

La mayoría de los desafíos mencionados tienen carácter transnacional. Es decir que en casi todos ellos, la acción de un solo país individualmente no es suficiente para abordarlos. Por tal motivo, se deben utilizar instrumentos de política exterior para obtener objetivos domésticos de carácter ambiental.

Para ello, la Argentina trabaja activamente a nivel internacional, previendo las necesidades de las futuras generaciones y evitando que se restrinjan arbitrariamente la producción y el comercio. Se promueven soluciones que contribuyan a mantener un equilibrio de los tres pilares del desarrollo sustentable: económico, social y ambiental, tal como lo consagra la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible.

El primer nivel de acción exterior es el nivel bilateral y regional. Muchos de los riesgos ambientales son compartidos por países fronterizos, con los cuales debe coordinarse la acción que busque mitigar o solucionar un problema percibido a nivel nacional. La gestión de desechos compartidos, la protección de especies migratorias, el uso racional de recursos compartidos son ejemplos de la temática que requiere una coordinación con los países limítrofes. A nivel regional se abordan problemáticas que afectan a América Latina y el Caribe a la vez que se trabaja sobre la prevención para evitar un daño ecológico.

A su vez, la Argentina tiene un rol activo en foros ambientales multilaterales. Se destaca el Acuerdo de París dentro de la Convención Marco de Naciones Unidas sobre Cambio Climático por el cual la enorme mayoría de los países del mundo asumió el compromiso de realizar acciones para mitigar sus emisiones de gases de efecto invernadero que causan el cambio climático y para adaptarse a este fenómeno. Este acuerdo constituye así una respuesta global enmarcada en el contexto del desarrollo sustentable y de los esfuerzos para erradicar la pobreza. Se debe destacar especialmente el concepto de “responsabilidades comunes pero diferenciadas” de los países desarrollados y los países en desarrollo, reconociendo el esfuerzo mayor que deberán hacer los primeros, tanto en la limitación de sus emisiones como en el aporte de fondos que requerirá la implementación del acuerdo.