Derechos Humanos

Los derechos humanos como política del Estado argentino constituyen uno de los pilares fundamentales de la política exterior argentina desde el regreso de la democracia. La promoción y protección de los derechos humanos es transversal a todas las políticas públicas y recoge las principales preocupaciones de la sociedad argentina. Es por ello que su defensa e impulso constituyen ejes centrales de la política exterior de nuestro país.

El liderazgo de nuestro país a nivel regional e internacional se ve reflejado en numerosas iniciativas, con contribuciones trascendentales para el desarrollo progresivo del derecho internacional de los derechos humanos y del derecho internacional humanitario.

A casi 40 años del fin de unas de las dictaduras más sangrientas de la historia del Cono Sur, la Argentina continúa con la tarea de fortalecer diferentes aspectos de su política de derechos humanos con importantes logros y  desafíos, que son el motor del debate y la propuesta de nuevas miradas para mayores garantías e inclusión de todas las personas.

El pilar fundamental para la construcción de la agenda actual en derechos humanos en la Argentina ha sido la erradicación de la impunidad de los crímenes contra la humanidad perpetrados durante el terrorismo de Estado. Este proceso comenzó a través de una acción sin precedentes en el mundo, que fue y es aún aclamada por la comunidad internacional y el movimiento de derechos humanos: a partir del año 2005 se reabrieron cientos de causas judiciales en todo el país por las que, a agosto de 2020, más de 900 personas fueron condenadas por delitos cometidos durante la dictadura cívico-militar y  más de 600 se encuentran procesadas, todas bajo estrictas garantías del debido proceso y en el marco de juicios en tribunales ordinarios.

Esta nueva etapa de la lucha contra la impunidad le ha otorgado a nuestro país una legitimidad y un liderazgo renovados, posicionándolo a la vanguardia de importantes iniciativas en materia de prevención del genocidio y otras atrocidades, la enseñanza y la memoria del Holocausto como un medio para la prevención de atrocidades masivas, la elaboración de desarrollos normativos en cuestiones relacionadas con la desaparición forzada de personas, el derecho a la verdad y el uso de la genética forense en el campo de los derechos humanos, entre otras cuestiones.

En materia de Archivos de la Memoria, desde 2011 funciona una mesa permanente de trabajo con organismos de derechos humanos y otras agencias del Estado, que tiene como objeto de identificar documentos que se encontraban en el Archivo de la Cancillería y de las distintas representaciones argentinas en el exterior,  que pudieran  dar cuenta de graves violaciones a los derechos humanos durante el terrorismo de Estado. Asimismo trabajamos conjuntamente con otros países  para intercambiar documentos  y desclasificarlos, con el fin de aportar a conocer la verdad de lo ocurrido y  al proceso de erradicación de la impunidad en marcha en nuestro país.

En lo que respecta el sistema universal, la Argentina es miembro del Consejo de Derechos Humanos de la Organización de las Naciones Unidas y trabaja a través de sus órganos y procedimientos con el objetivo de lograr sociedades más justas, inclusivas, diversas y con pleno goce de los derechos humanos.

A nivel regional, nuestro país apoya el Sistema Interamericano de Derechos Humanos incorporado a nuestra Constitución Nacional en 1994 y el cual ha tenido un rol clave para las víctimas del terrorismo de Estado y sus familias en la búsqueda de justicia. La Argentina considera al Sistema Interamericano de Derechos Humanos como un mecanismo de alerta temprana que sirve al interior del Estado para realizar mejoras institucionales, así como desarrollos legislativos y jurisprudenciales, privilegiando el mecanismo de soluciones amistosa como herramienta preferencial para la resolución de casos y peticiones.

La agenda de derechos humanos de la Argentina en todos los foros donde participa incluye la promoción y la protección de los derechos humanos de las personas y grupos en situación de vulnerabilidad y/o históricamente discriminados, como niños y niñas, personas LGBTIQ, personas afrodescendientes, pueblos indígenas, personas mayores, personas con discapacidad, migrantes y refugiados, entre otros. Las políticas de inclusión social centradas en el respeto de los derechos económicos, sociales y culturales, así como  la lucha contra la discriminación tienen también  un lugar preponderante en la agenda.

La trágica historia de violaciones masivas y sistemáticas de los derechos humanos en la Argentina tiene hoy como contrapartida un liderazgo internacional en distintos temas de derechos humanos, tanto en materia de memoria, verdad, justicia y reparación como en avances significativos en inclusión social, políticas migratorias, lucha contra la discriminación y protección de grupos en situación de vulnerabilidad e históricamente discriminados. Estos avances permiten consolidar una política de Estado en derechos humanos, la que se proyecta de Argentina hacia el mundo, con el último fin de colaborar en la construcción de sociedades más justas,  igualitarias, inclusivas y diversas.

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