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Artículo del Sr. Canciller Dr. Adalberto Rodriguez Giavarini publicado en el diario Clarín

Lunes 12 de Marzo de 2001
Información para la Prensa N°: 
/

El
Mercosur es la llave para abrir el comercio a América

TRIBUNA
ABIERTA

En
abril, representantes de todo el continente debatirán en Buenos
Aires el proceso de integración en el ALCA. Negociar como Mercosur
fortalecerá a cada uno de sus miembros y al bloque regional en conjunto.

ADALBERTO
RODRIGUEZ GIAVARINI. Canciller de la República Argentina.

 
Apartir
del 7 de abril los argentinos tendremos la oportunidad de ser partícipes
directos de un encuentro multilateral que servirá para empezar a
delinear el horizonte económico-social de nuestro hemisferio. El
ALCA comenzará a tomar forma en la reunión de ministros de
Comercio Exterior que tendrá lugar en Buenos Aires, donde los 34
países involucrados analizarán el proceso de integración.

El
cónclave se desarrollará a partir de las bases establecidas
bajo la presidencia argentina, que comenzó el 4 de noviembre del
99 y que será entregada a Ecuador el 30 de abril de este año.
Además, será preparatorio para la cumbre de Jefes de Estado
que se desarrollará en Quebec a fines del mismo mes.

En
este encuentro reiteraremos la convicción de que el Mercosur es
nuestra principal llave para abrirnos al Area de Libre Comercio de las
Américas, a la vez que será un contexto propicio para que
los responsables del comercio exterior del hemisferio puedan evaluar la
posibilidad técnica de adelantar el proceso de integración,
siempre y cuando coincida —desde nuestra perspectiva— con los intereses
argentinos. En tal sentido —si hay acuerdo político— la discusión
de plazos se torna casi trivial, ya que serán los contenidos los
que definirán los alcances de la integración, es decir que
no excluya sector alguno y que la negociación refleje las legítimas
aspiraciones de todas las partes. Obviamente el 2005, de cumplirse con
los requisitos, es una fecha que debe ser tomada en cuenta.

En
Buenos Aires el Comité de Negociaciones Comerciales deberá
presentar diferentes tipos de documentos: un primer borrador de ALCA; un
diseño preliminar de la estructura general del área y un
nuevo listado de medidas de facilitación de negocios, al igual que
una propuesta de tratamiento de las diferencias en los niveles de desarrollo
y tamaño de las economías del hemisferio.

Agenda

Vale
reiterar que el borrador elaborado a instancias de la coordinación
argentina es el que prefigura el alcance de la negociación y establece
su orientación.

La
agenda prevista incluye barreras arancelarias y paraarancelarias que afecten
el comercio de bienes y servicios, agricultura, subsidios e inversión,
al igual que derechos de propiedad intelectual, compras gubernamentales
y salvaguardas. Además de reglas de origen, derechos antidumping
y compensatorios; normas y procedimientos sanitarios y fitosanitarios;
solución de controversias, y política de competencia, entre
otros.

Debido
a las importantes asimetrías existentes entre los 34 países
vinculados al intercambio, se dispuso la obligación de tomar en
cuenta las necesidades y condiciones de las economías más
pequeñas, a fin de facilitar su participación plena en la
construcción e implementación del proceso integrador.

Durante
el ejercicio de la presidencia del Comité de Negociaciones Comerciales,
la Argentina impulsó la negociación a partir de una serie
de premisas que sostenemos en el tiempo. Entre éstas se 

incluye
—vale reiterar— la decisión de negociar como parte del Mercosur
al presentar una posición única y coordinada en todas las
áreas. Por un lado, esta condición fortalece la postura negociadora
del bloque subregional frente a los restantes actores del proceso, y por
el otro el ALCA profundiza y da mayor robustez interna al Mercado Común
del Sur.

La
negociación hemisférica, en la medi da que respete los principios
ya acordados de inclusión de todos los temas sustantivos generará
importantes consecuencias económicas y comerciales para nuestro
país. Optimizará el acceso de bienes industriales y agrícolas
a los mercados del hemisferio, al igual que a las compras gubernamentales
y de servicios, en particular en sectores tales como transporte y turismo.

No
debemos olvidar que con el ALCA se constituirá un mercado de 783
millones de personas, que es igual al 40% del Producto Bruto Interno (PBI)
y al 20% del comercio mundial.

Para
darse una idea del impacto comercial real que tendría el ALCA sobre
nuestro país, vale señalar que el intercambio con los países
americanos durante el año representó el 61,2% de las exportaciones
argentinas y el 54,8% de las importaciones. De esta proporción las
exportaciones de nuestro país al Mercosur implican el 39,1% y al
Nafta el 14%. Además, en el caso de las manufacturas de origen industrial
se registró un incremento de alrededor de 5.300 millones de dólares
en el período 1992-2000. De ese total el 59,6% fue para países
del Mercosur y el 18,4 para las naciones del NAFTA.

Y
si se quiere calcular parte del impacto potencial que tendría el
ALCA, vale señalar que nuestro país ha sido perjudicado por
un monto superior a 460 millones de dólares en los últimos
años, solamente en exportaciones argentinas que no se pudieron concretar
a causa de las barreras arancelarias y no arancelarias impuestas a un número
reducido pero importante de productos tanto agropecuarios como industriales
en el mercado estadounidense.

Dicho
cálculo en un año representa alrededor de 150 millones de
dólares, monto que cobra significación por su concentración.

Hacer
realidad proyectos

El
ALCA debe representar para la Argentina hacer realidad el postulado que
implica la relación de comercio internacional y crecimiento con
la calidad de vida de los ciudadanos, ya que la inserción en las
corrientes económicas internacionales servirá para alcanzar
un crecimiento sostenido y disminuir los índices de pobreza.

Por
eso la administración del presidente Fernando de la Rúa insistirá
contra el proteccionismo que ejercen ciertos países, que implica
un castigo a los países productivos y, al mismo tiempo, lleva a
una asignación ineficiente de recursos dentro de la misma economía
que levanta las barreras, sean éstas del tipo que fueren. Estas
políticas proteccionistas constituyen una agresión contra
productores y trabajadores del resto del mundo y para los consumidores
locales.

Otra
de las premisas es la necesidad de lograr un acuerdo con derechos y obligaciones
comunes para todos los participantes del proceso.

El
hecho de contar con reglas comunes no significa desconocer las diferencias
que existen en el nivel de desarrollo y tamaño de las diversas economías,
sobre las que se pondrá especial atención al momento de establecer
las modalidades de cumplimiento del área.

En
definitiva el ALCA es una oportunidad a la que debemos ingresar con un
Mercosur perfeccionado, una "marca registrada" para poder negociar no sólo
con los países americanos, sino también con la Unión
Europea, otra de las mayores iniciativas de libre comercio regional en
el mundo.

El
ALCA reducirá la vulnerabilidad externa, acelerará el crecimiento
económico, atraerá inversiones y creará empleos. Así
los países que se preparen con dinamismo y responsabilidad tendrán
mayores posibilidades de decidir su futuro y en definitiva garantizar el
bienestar de sus ciudadanos y de las futuras generaciones. En eso estamos. 

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