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La Argentina apoyó la vigencia de los Derechos Humanos en Cuba

Domingo 22 de Abril de 2001
Información para la Prensa N°: 
104/2001

 La
Argentina ha votado favorablemente la resolución relativa a la situación
de los derechos humanos en Cuba que fue aprobada en el día de hoy
en el 57 período de la Comisión de Derechos Humanos de Naciones
Unidas.

 La
Argentina no estuvo sola en este voto. Votaron en el mismo sentido un conjunto
de naciones democráticas y progresistas .

 Al
emitir su voto el Jefe de la Delegación Argentina sostuvo “La delegación
argentina ha votado favorablemente el proyecto de resolución en
la esperanza de que se inicie un proceso de cooperación entre las
autoridades de Cuba y los distintos órganos y mecanismos de supervisión
internacional establecidos por la Comisión de Derechos Humanos.
Es nuestra convicción que esta cooperación no puede sino
favorecer la causa de los derechos humanos y de la democracia en el hemisferio
americano, causa por la cual nuestro país aboga sin excepción
alguna en la región, como ha sido puesto de manifiesto en otras
circunstancias ocurridas en América en distintos momentos de la
historia reciente. Nuestra delegación hubiera deseado sin embargo
que la Comisión se hubiera referido explícitamente en esta
oportunidad al embargo y a otras medidas económicas unilaterales
que se vienen aplicando desde hace años contra Cuba y que repercuten
negativamente en el ámbito económico y social de ese país,
castigando de manera injusta al pueblo cubano.”

 La
posición argentina, inspirada en la defensa de la democracia y de
los derechos humanos, en particular en el hemisferio americano, tiene los
fundamentos siguientes

 1)
La promoción y protección internacional de los derechos humanos
y las libertades fundamentales es una obligación de todos los países,
inscripta en la Carta de las Naciones Unidas, que todos los Estados miembros
deben respetar y hacer respetar, pues a ello se han comprometido al adherir
a la organización.

 2)
En el hemisferio americano, la Argentina y la inmensa mayoría de
los países de la región han puesto, muy especialmente a inicios
de la década pasada, un énfasis especial en la defensa de
la democracia y de los derechos humanos. Las múltiples declaraciones
del Grupo de Río, del Mercosur, Chile y Bolivia, de las Cumbres
de las Américas de Miami y Santiago, así como de las resoluciones
de las diferentes Asambleas Generales de la OEA, destacan que para la comunidad
de estados de América, la democracia pluralista y la defensa de
los derechos humanos constituyen valores esenciales. Estas afirmaciones
no constituyeron mera retórica pues ante concretos episodios de
amenaza a la democracia en Paraguay, en Perú, en Venezuela, Guatemala
o Haití, los mecanismos de defensa multilateral de la democracia
se pusieron en marcha para reencauzar a esos países por la vía
de la legitimidad institucional. En la Asamblea General de la OEA de 2000,
que tuvo lugar en Windsor, Canadá, la Argentina manifestó
de modo inequívoco su preocupación por lo que se evidenciaba
en ese momento como un serio deterioro de las instituciones de la democracia
peruana.

En
los próximos días la Argentina promoverá además
la adopción de la cláusula democrática en la Cumbre
de las Américas que tendrá lugar en Quebec.

 3)
Estos valores reconocen un origen en nuestras convicciones pero también
están guiadas por necesidades de política práctica,
pues la paz y estabilidad de la región, así como sus objetivos
de integración económica y comercial, no son posibles en
un contexto de dictaduras y violaciones a los derechos humanos.

 4)
Es a partir de esta valoración de la democracia que la Argentina
ha velado por su vigencia en la región, y lo ha hecho coordinadamente
con otras naciones y apoyada por los distintos agrupamiento regionales
o en el marco de la OEA. La tarea ha sido esencialmente diplomática,
sin ánimo de condena ni juzgamiento de nadie, sino para procurar
de manera paciente que en todas las naciones del continente se resguardara
la institucionalidad democrática y se aseguraran derechos esenciales
de la población de conformidad con la Declaración Universal
de Derechos Humanos.

 5)
Si la Argentina ha actuado en esa dirección respecto a otros países
de la región, no resulta coherente que no asuma una conducta similar
respecto a un país del hemisferio, al que lo unen desde siempre
múltiples lazos de amistad, pero cuyo gobierno no manifiesta interés
alguno por adecuarse a esos valores que se mencionaron precedentemente
y que constituyen requisitos mínimos a los que todos los Estados
se encuentran obligados. 

 6)
La resolución que aprobó la Comisión, no contiene
términos injuriosos ni agraviantes para las autoridades cubanas,
se trata de una simple recomendación de cumplir con derechos humanos
elementales como la libertad de expresión o de reunión, así
como de respeto de la oposición política. Es falso presentar
esta resolución como una flagrante ingerencia en los asuntos internos
de Cuba o “una puñalada por la espalda” como sostuvo el gobierno
de Cuba refiriéndose a la resolución aprobada el año
pasado. La Argentina no apoya ninguna agresión contra Cuba ni contra
su gobierno. Exige, de conformidad con sus obligaciones, una adecuación
a estandares aceptados por toda la comunidad internacional. No resulta
lógico que Cuba se oponga a colaborar con los mecanismos de la Comisión
como el relator sobre libertad de expresión o el relator sobre la
cuestión de la tortura. La delegación cubana le exige esta
actitud a otros países, pero no acepta que ello ocurra en su territorio.
La Argentina, por caso, recibirá en los próximos días
al relator de la Comisión sobre el tema de la intolerancia religiosa,
y en junio al relator sobre libertad de expresión. 

 7)
Si una violación a la libertad de expresión o asociación
es condenable en nuestro país, no se entiende por qué no
deba serlo en otro país, cualquiera sea su régimen político,
su historia e ideología. Se trata de una cuestión de principios
y no se pueden justificar las limitaciones a las libertades sobre la base
de un combate mas importante que se podría estar librando. En el
siglo XX se recurrió con demasiada frecuencia a esta explicación,
en particular respecto a la ex URSS, y como quedó demostrado, ello
solo sirvió para avalar durante años a un régimen
totalitario.

 La
posición de nuestro país está además en linea
con lo sostenido en el Informe de la Comisión Interamericana de
Derechos Humanos de la OEA -2000- publicado el 16 de abril de 2001, en
donde se sostiene “que las violaciones de los derechos civiles y políticos
cometidas por el Estado cubano se multiplicaron durante el año 2000”.

 8)
La aprobación de esta resolución no significa apoyar agresiones
ni embargos, simplemente implica contribuir a la libre expresión
y manifestación democrática de la totalidad de los cubanos,
como en el pasado se hizo en favor de otros pueblos de la región
y como cualquier persona democrática desearía que se hiciese
si en la Argentina ocurriera algún retroceso institucional.

 

 

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