Argentina respondió a Boris Johnson que solo reconoce el camino del diálogo para recuperar el ejercicio de soberanía sobre las islas Malvinas

Frente a la presentación realizada por el Primer Ministro británico Boris Johnson en la Cámara de los Comunes, en la que expuso una Revisión Integrada de Seguridad, Defensa, Desarrollo y Política Exterior y la intención de mantener la presencia militar en las Islas Malvinas, la República Argentina sostuvo, una vez más, que es necesario que el Reino Unido escuche el reclamo de la comunidad internacional que promueve el fin del colonialismo, reinicie el diálogo para resolver de forma pacífica la disputa por la soberanía sobre las islas Malvinas y cumpla con la resolución 2065 (XX) de la Asamblea General de las Naciones Unidas.

La República Argentina reiteró que, tal como está enunciado en su Constitución y como lo ha venido planteando permanentemente desde el retorno a la democracia, sólo reconoce el diálogo, la diplomacia y la paz como los únicos caminos para recuperar el ejercicio de la soberanía en las Islas Malvinas, Georgias del Sur, Sándwich del Sur y los espacios marítimos circundantes.

La Cancillería argentina reafirmó esta posición en nombre del Gobierno Nacional a través de un comunicado publicado el 16 de marzo pasado, en el que manifestó también que “las consideraciones postuladas por Johnson reiteran la tradicional mirada colonialista británica sobre las Islas Malvinas” y el conjunto de las colonias que el Reino Unido aun mantiene alrededor del mundo.

El texto oficial sostiene también bajo el argumento de defender el “derecho a la libre determinación de los pueblos” (no reconocido por las Naciones Unidas para el caso Malvinas),  la ilegítima presencia en el Atlántico Sur. La base militar británica en Malvinas es una amenaza para toda la región y es contraria a distintas Resoluciones de las Naciones Unidas y de otros foros internacionales, especialmente la 31/49 y la 41/11 de la AGNU (Zona de Paz y Cooperación en el Atlántico Sur). 

Esta base de ninguna manera tiene un sentido defensivo, y la presencia militar en ella es desproporcionada, ya que Argentina ha reiterado que el único camino para la recuperación del ejercicio de la soberanía es la paz, el diálogo, la diplomacia y el cumplimiento del derecho internacional. La presencia militar tiene como objetivo principal asegurar el acceso y el control británico a la Antártida, al corredor bioceánico entre el Atlántico y el Pacífico y asegurar que el Reino Unido pueda seguir explotando los recursos naturales de toda esa región. 

La Argentina ha denunciado reiteradamente que esta base viola la resolución 31/49 de las Naciones Unidas que prohíbe las acciones unilaterales en la zona en disputa. En el mismo sentido, los países del Atlántico Sur de América Latina y África que conforman la Zona de Paz del Atlántico Sur (ZPCAS) han planteado que la presencia militar del Reino Unido significa una amenaza para toda la región. 

Esta situación se mantiene además en un contexto de profunda preocupación por parte de quienes  creen que el Brexit ha debilitado la posición británica en el mundo y en particular afectados por la exclusión de los territorios de ultramar como Malvinas, Sándwich del Sur y Georgias del Sur y de los espacios marítimos circundantes del tratado de libre comercio con la UE.

Como ha señalado el presidente Alberto Fernández en el último discurso del 1° de marzo en el Congreso de la Nación, es tiempo del diálogo bilateral para la recuperación del ejercicio de la soberanía en las Islas Malvinas en los términos de la Resolución 2065 de Naciones Unidas, y no hay más lugar para colonialismos en el siglo XXI.

 

Galería: 

Contenidos relacionados