PALABRAS DEL CANCILLER JORGE FAURIE

Argentinos y chilenos compartimos más de 5.000 kilómetros de frontera, hecho que otorga a la relación bilateral una riqueza y complejidad única. El dinamismo de ese vínculo queda demostrado, entre otras cosas, en la existencia de más de treinta mecanismos de diálogo que se reúnen anualmente de uno y otro lado de la Cordillera.

El pasado 22 de agosto se materializó una vez más esa unión. En la querida Santiago de Chile llevamos a cabo la IX Reunión Binacional de Ministros y también la de Gobernadores argentinos e Intendentes chilenos de la Frontera Común.

Allí, firmamos quince acuerdos sobre diversas cuestiones que apuntan a un mismo objetivo: una integración estratégica e inteligente de nuestras naciones. De esta manera, quedaron fortalecidos nuestros lazos de amistad y cooperación, a través de notables avances dentro de una amplia agenda de temas comunes.

En lo relativo a la infraestructura, fronteras y conectividad podemos destacar la refuncionalización del Paso Sistema Cristo Redentor, cuyo acuerdo hemos firmado en mayo pasado para facilitar y agilizar el tránsito fronterizo al mejorar el sistema de túneles. El objetivo primordial de la libre circulación de personas entre nuestros países es una meta hacia la cual debemos orientar nuestros mayores esfuerzos en los años venideros. Estamos convencidos de que la Cordillera de los Andes debe servir para unirnos mucho más de lo que aparentemente nos separa.

En materia económico-comercial, la pronta entrada en vigencia del Acuerdo Comercial, como así también los avances logrados en la cuestión energética y en turismo nos permitirán promover el desarrollo de las exportaciones con mayor valor agregado, la integración de las cadenas productivas y la generación de empleo.

En lo concerniente a la administración sustentable de los recursos naturales, los proyectos como el de Parques Nacionales Conjuntos, la cooperación científica marina austral, el estudio para el establecimiento de un área marina protegida y la cooperación en materia de catástrofes naturales, son ejemplos de la madurez y riqueza de la relación bilateral.

Estos acuerdos y los varios desafíos estratégicos que tenemos por delante ponen de manifiesto que la Argentina y Chile comparten un destino común en el que la integración constituye una política de estado.

Los invito a leer detalles de este encuentro, y de otras acciones desarrolladas a lo largo de agosto desde nuestra Cancillería.